A tus manos húmedas y tibias
van las mías secas y frías
a tus labios que palpitan de calor
los míos deciden acercarse
Tu cuello me pide con temor
que en su curva mis labios clave
mi beso compadece tu dolor
y la herida enseguida lame
Tus ojos se cierran sin saberlo
y los míos se sonrrien de tu paz
tu aliento me tritura entrecortado
y mi soplo en un suspiro morirá
Tu peso sobre el mio se aligera
y me vuelbo roca al abrazar
permito que tu sangre me de vida
y se fundan las almas al tocar
Tu piel exhala lava ardiente y tierna
y la mía tu ardor congelara
el aire alrededor se vuelve gris
al tiempo jamas olvidara
Por la pequeña ventana entra la tenue luz
de la mañana que desmorona el alba
y en el lecho esta tu cuerpo hecho calma
De la noche en que dejamos de ser dos.
(poesía anónima)
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